
Arsenal y Liverpool firman un 0-0 que sacude, pero no rompe, la lucha por la Premier
Arsenal y Liverpool empataron 0-0 en el Emirates en un duelo de alta tensión que tuvo más carga táctica que ocasiones claras, y que deja a los ‘gunners’ seis puntos por encima del Manchester City en la cima de la Premier League, con los ‘reds’ a 14 unidades del liderato.[1][3]
El contexto no podía ser más exigente para Arsenal: tras el tropiezo de Manchester City ante Brighton, una victoria local habría estirado la ventaja hasta ocho puntos, una oportunidad inmejorable para golpear la moral del vigente campeón.[1][2] Sin embargo, el equipo de Mikel Arteta no logró transformar su dominio inicial en goles y acabó cediendo terreno en la segunda mitad frente a un Liverpool más agresivo.[1][3]
En la primera parte, Arsenal llevó la iniciativa gracias al desequilibrio de Bukayo Saka, que volvió a ser el principal foco ofensivo por banda derecha, generando constantes problemas primero a Milos Kerkez y después a Alexis Mac Allister cuando el argentino tuvo que cubrir esa zona.[3] Saka firmó el primer disparo peligroso del encuentro, bien contenido por Alisson, mientras los locales circulaban el balón con paciencia en campo rival.[1][3]
No obstante, Liverpool también encontró vías para amenazar. La más clara llegó en botas de Conor Bradley, cuyo remate se estrelló en el poste en una de las acciones más peligrosas del partido para los visitantes.[1][3] Esa jugada recordó que, pese al control territorial de Arsenal, el margen de error era mínimo ante un campeón acostumbrado a castigar el más leve despiste.
La ausencia del máximo goleador ‘red’, Hugo Ekitike, por lesión volvió a notarse en el área rival, obligando a Liverpool a depender de acciones a balón parado y disparos lejanos.[1][3] Aun así, el cuadro de Anfield fue creciendo tras el descanso, hasta encerrar por momentos a los londinenses en su propio campo y cambiar por completo el guion del choque.
En ese tramo emergió la figura de Dominik Szoboszlai, autor del único gol en el duelo previo en Anfield esta temporada, que rozó otra vez el protagonismo con un tiro libre muy peligroso: su lanzamiento superó la barrera pero cayó apenas por encima del travesaño de David Raya, en la ocasión más clara de la segunda mitad.[1][3] Pese al empuje visitante, el portero español apenas tuvo que intervenir, síntoma de un partido intenso pero escaso de remates realmente francos.
Arteta intentó reactivar a su equipo retirando a un Viktor Gyökeres nuevamente discreto, cuya racha sin marcar en jugada ya alcanza las dobles cifras, para dar entrada a Gabriel Jesus, además de incorporar a Gabriel Martinelli como revulsivo.[1][3] El brasileño reclamó penalti tras un contacto en el área con Jeremie Frimpong, pero ni el árbitro Anthony Taylor ni el VAR consideraron punible la acción.[3] Fue una de las pocas veces en que el Emirates se encendió en la reanudación.
Arsenal terminó sufriendo para sostener el empate, incapaz de mantener la fluidez en la circulación del balón que había mostrado antes del descanso.[1][7] Aun así, los locales dispusieron de la última gran oportunidad del encuentro: un cabezazo de Gabriel Magalhães en el tiempo añadido, tras un córner servido por Noni Madueke, que se marchó desviado por poco.[2] Esa fue la imagen final de un partido en el que a los de Arteta les faltó precisión en los metros finales para completar la obra.
El resultado deja sensaciones encontradas en el norte de Londres. Por un lado, Arsenal se mantiene en posición de privilegio, con seis puntos de margen sobre un Manchester City que tampoco pudo ganar en su compromiso anterior.[1][2] Por otro, se percibe en el entorno ‘gunner’ la frustración por haber desaprovechado una ocasión que podría ser clave en el recuento final de la temporada, como reflejan las crónicas locales que subrayan el bajón en la segunda parte.[5][7]
En clave Liverpool, el 0-0 en el Emirates se interpreta como un punto valioso en uno de los escenarios más complicados de la liga, aunque insuficiente para reengancharse de lleno a la pelea por el título.[1][6] El vigente campeón continúa a 14 puntos del liderato y necesita un crecimiento ofensivo evidente —incluida la recuperación de Ekitike— si quiere aspirar a algo más que asegurar puestos europeos en el tramo decisivo de la campaña.[1][3]
Para la afición mexicana, muy pendiente de la Premier como uno de los torneos más seguidos fuera de Europa, este empate mantiene viva una carrera por el título con múltiples aristas: un Arsenal que busca romper una espera de más de dos décadas sin levantar la liga, un Manchester City acostumbrado a los remontes de primavera y un Liverpool obligado a reaccionar para no perder el tren.[1][3][6] Con 51 puntos aún en disputa y 17 jornadas por delante, el margen para giros dramáticos sigue siendo amplio.[1][3]
Tags:
Sources:
www.espn.com.sg
www.espn.com.au
www.espn.com
www.youtube.com
arseblog.news
www.the-independent.com
arseblog.com